¿Qué pasa por la mente de un drogadicto?

Cómo afecta la adicción al cerebro

Los artículos de Verywell Mind son revisados por médicos certificados y profesionales de la salud mental. Los revisores médicos confirman que el contenido es exhaustivo y preciso, y que refleja las últimas investigaciones basadas en la evidencia. El contenido se revisa antes de su publicación y en caso de actualizaciones sustanciales. Más información.

Todas las adicciones, ya sean a sustancias o a comportamientos, implican procesos físicos o psicológicos. La experiencia de cada persona con la adicción es ligeramente diferente, pero en general hay algunos síntomas comunes a los que hay que prestar atención, como los cambios de comportamiento, como mentir, los cambios extremos de humor y los cambios de grupo social, así como los síntomas físicos, como los cambios de peso, sueño y niveles de energía.

Tenga cuidado con sacar conclusiones precipitadas. Es difícil discernir si alguien puede tener una adicción, incluso si se observan algunos signos evidentes. Si descubres drogas o parafernalia de drogas, habla con un profesional sanitario o con un consejero o especialista en adicciones para que te oriente sobre la forma adecuada de manejar esta difícil situación.

¿Qué ocurre en el cerebro de un adicto?

En una persona que se vuelve adicta, los receptores cerebrales se saturan. El cerebro responde produciendo menos dopamina o eliminando los receptores de dopamina, una adaptación similar a la de bajar el volumen de un altavoz cuando el ruido es demasiado fuerte.

¿Cuáles son las 3 áreas principales del cerebro asociadas a la adicción?

Pruebas científicas bien fundamentadas demuestran que las alteraciones en tres áreas del cerebro son especialmente importantes en la aparición, el desarrollo y el mantenimiento de los trastornos por consumo de sustancias: los ganglios basales, la amígdala extendida y el córtex prefrontal.

¿Cuáles son los cuatro síntomas de la adicción?

Cambios de energía, como estar inesperadamente y extremadamente cansado o enérgico. Dificultad para reducir o controlar la conducta adictiva. Cambios extremos en el estado de ánimo. Cambios físicos que incluyen un aumento de la enfermedad y cambios de peso.

Comentarios

Los trastornos por consumo de sustancias son el resultado de los cambios en el cerebro que pueden producirse con el consumo repetido de alcohol o drogas. La expresión más grave del trastorno, la adicción, se asocia a cambios en el funcionamiento de los circuitos cerebrales implicados en el placer (el sistema de recompensa), el aprendizaje, el estrés, la toma de decisiones y el autocontrol.

Cada sustancia tiene efectos ligeramente diferentes en el cerebro, pero todas las drogas adictivas, incluidos el alcohol, los opioides y la cocaína, producen un aumento placentero del neurotransmisor dopamina en una región del cerebro llamada ganglios basales; los neurotransmisores son sustancias químicas que transmiten mensajes entre las células nerviosas.  Esta zona es la responsable de controlar la recompensa y nuestra capacidad de aprender en función de ella. A medida que aumenta el consumo de sustancias, estos circuitos se adaptan. Disminuyen su sensibilidad a la dopamina, lo que conduce a una reducción de la capacidad de una sustancia para producir euforia o el “subidón” que produce su consumo. Esto se conoce como tolerancia, y refleja la forma en que el cerebro mantiene el equilibrio y se adapta a una “nueva normalidad”: la presencia frecuente de la sustancia. Sin embargo, como resultado, los usuarios suelen aumentar la cantidad de la sustancia que toman para poder alcanzar el nivel de subidón al que están acostumbrados. Estos mismos circuitos controlan nuestra capacidad de obtener placer de recompensas ordinarias como la comida, el sexo y la interacción social, y cuando se ven alterados por el consumo de sustancias, el resto de la vida puede resultar cada vez menos agradable para el consumidor cuando no está consumiendo la sustancia.

La adicción a las drogas y el cerebro

Los artículos de Verywell Mind son revisados por médicos certificados y profesionales de la salud mental. Los revisores médicos confirman que el contenido es exhaustivo y preciso, y que refleja las últimas investigaciones basadas en la evidencia. El contenido se revisa antes de su publicación y en caso de actualizaciones sustanciales. Más información.

John C. Umhau, MD, MPH, CPE está certificado en medicina de adicción y medicina preventiva. Es el director médico de Alcohol Recovery Medicine.  Durante más de 20 años, el Dr. Umhau fue investigador clínico senior en el Instituto Nacional sobre el Abuso del Alcohol y el Alcoholismo de los Institutos Nacionales de Salud (NIH).

La drogadicción es una enfermedad cerebral compleja y crónica. Las personas con adicción a las drogas experimentan un deseo compulsivo, a veces incontrolable, de consumir su droga preferida. Normalmente, seguirán buscando y consumiendo drogas a pesar de experimentar consecuencias extremadamente negativas como resultado del consumo.

El diagnóstico de la adicción requiere una evaluación por parte de un profesional capacitado y certificado. Habla con un médico o un profesional de la salud mental si crees que puedes tener un problema de adicción o abuso de sustancias.

Cómo funciona la negación: Dentro de la mente de un adicto

Las personas con adicción pierden el control sobre sus acciones. Ansían y buscan las drogas, el alcohol u otras sustancias sin importar el coste, incluso a riesgo de dañar las amistades, herir a la familia o perder el trabajo. ¿Qué tiene la adicción que hace que la gente se comporte de forma tan destructiva? ¿Y por qué es tan difícil dejarla?

Un cerebro sano recompensa los comportamientos saludables, como hacer ejercicio, comer o establecer vínculos con los seres queridos. Lo hace encendiendo los circuitos cerebrales que te hacen sentir bien, lo que te motiva a repetir esos comportamientos. Por el contrario, cuando estás en peligro, un cerebro sano empuja a tu cuerpo a reaccionar rápidamente con miedo o alarma, para que te alejes del peligro. Si te sientes tentado por algo cuestionable -como comer helado antes de cenar o comprar cosas que no te puedes permitir- las regiones frontales de tu cerebro pueden ayudarte a decidir si las consecuencias merecen la pena.

Pero cuando te vuelves adicto a una sustancia, ese cableado normal de procesos cerebrales útiles puede empezar a trabajar en tu contra. Las drogas o el alcohol pueden secuestrar los circuitos de placer/recompensa de tu cerebro y engancharte a querer más y más. La adicción también puede poner en marcha los circuitos emocionales de detección del peligro, haciendo que te sientas ansioso y estresado cuando no estás consumiendo drogas o alcohol. En esta fase, la gente suele consumir drogas o alcohol para no sentirse mal y no por sus efectos placenteros.

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