¿Qué críticas le realiza Skinner a la utilización del castigo?

Condicionamiento clásico

El psicólogo B.F. Skinner vio que el condicionamiento clásico se limita a las conductas existentes que se elicitan de forma refleja, y no da cuenta de nuevas conductas como montar en bicicleta[1]. Skinner creía que el comportamiento está motivado por las consecuencias que recibimos por el comportamiento: refuerzos y castigos.    Su idea de que el aprendizaje es el resultado de las consecuencias se basa en la ley del efecto, que fue propuesta por primera vez por el psicólogo Edward Thorndike.    Según la ley del efecto, es más probable que se repitan los comportamientos que van seguidos de consecuencias satisfactorias para el organismo, y es menos probable que se repitan los comportamientos que van seguidos de consecuencias desagradables[2].    Si un organismo hace algo que no produce el resultado deseado, es menos probable que lo vuelva a hacer.    Un ejemplo de la ley del efecto es el empleo. Una de las razones (y a menudo la principal) por las que acudimos al trabajo es porque nos pagan por ello.    Si dejamos de cobrar, es probable que dejemos de ir, aunque nos guste nuestro trabajo.

¿Qué opinaba Skinner del castigo?

Skinner (1953/2005) sostenía que los efectos del castigo sobre la conducta eran inmediatos o temporales, es decir, que el castigo no tenía efectos a largo plazo. Lo afirmó basándose en al menos un experimento publicado en 1938 (Experimento II).

¿Cuáles son las críticas a la teoría de Skinner?

Una de las principales críticas que se hacen a Skinner es que descartó la presencia del libre albedrío, ya que todas las acciones estaban determinadas por las contingencias del refuerzo. Este punto de vista puede utilizarse para defender cualquier acción humana, ya que el individuo puede culpar a factores externos de sus acciones.

¿Cuáles son las principales críticas a la teoría del condicionamiento operante?

Críticas. ignora los procesos cognitivos, asume que el aprendizaje se produce sólo a través del refuerzo, lo que no es cierto, y pasa por alto las predisposiciones genéticas y los patrones de comportamiento específicos de cada especie que pueden interferir con él.

¿Qué es el refuerzo positivo?

De todos los psicólogos contemporáneos, B. F. Skinner es quizás el más honrado y el más difamado, el más reconocido y el más tergiversado, el más citado y el más incomprendido. (pág. 3; Catania & Harnad, 1988)

Skinner hizo hincapié, por encima de todo, en abordar el comportamiento humano de forma científica. Sin embargo, reconoció que el comportamiento humano es complejo y que nuestra familiaridad con él nos dificulta ser verdaderamente objetivos. Además, reconocía que a muchas personas les resultaba ofensivo sugerir que el comportamiento humano puede entenderse y predecirse en términos de estímulos ambientales y sus consecuencias. Aun así, Skinner se tomaba muy en serio el enfoque científico, y sabía que la ciencia es algo más que determinar un conjunto de hechos o principios. En Science and Human Behavior (Skinner, 1953), Skinner escribió que

La ciencia se ocupa de lo general, pero el comportamiento del individuo es necesariamente único. La “historia de un caso” tiene una riqueza y un sabor que contrastan decididamente con los principios generales… Una predicción de lo que hará el individuo medio suele tener poco o ningún valor al tratar con un individuo concreto… La extraordinaria complejidad del comportamiento se considera a veces una fuente de dificultad añadida. Aunque el comportamiento sea lícito, puede ser demasiado complejo para ser tratado en términos de ley. (pp. 20-21; Skinner, 1953)

Refuerzo negativo

Skinner creía que el objetivo de la psicología debía ser práctico (Lieberman, 2000). En relación con la educación, Skinner creía que el objetivo de la psicología debía ser encontrar formas de hacer que la educación fuera agradable y eficaz para todos los estudiantes. Su teoría del aprendizaje se basaba en la suposición de que la mejor manera de modificar el comportamiento era modificar el entorno. Skinner era partidario de muchas estrategias de instrucción que los reformadores educativos “progresistas” de hoy en día defienden: instrucción con andamios, unidades pequeñas, repetición y repaso de instrucciones y retroalimentación inmediata. Skinner no aprobaba el uso de los castigos en la escuela, o como técnica de modificación de la conducta en general, y basaba estas opiniones en su propia investigación empírica, que determinaba que los castigos eran ineficaces (Lieberman, 2000). El propio Skinner abogaba por el uso frecuente del refuerzo (es decir, las recompensas) para modificar e influir en el comportamiento de los alumnos.

La principal contribución de Skinner a la filosofía del manejo de la conducta ha sido a partir de su investigación sobre el condicionamiento operante y los esquemas de refuerzo. Una operante es un comportamiento que actúa sobre el entorno para producir una consecuencia. Como resultado de la consecuencia, la probabilidad de que la operante se repita se ve afectada. Se dice que la operante está reforzada si la consecuencia aumenta la probabilidad de que se produzca la conducta. Por ejemplo, un ejemplo de operante en una clase típica es permanecer en el asiento. Un profesor puede tratar de reforzar esta conducta ofreciendo una recompensa para reforzar el comportamiento del alumno (por ejemplo, el recreo o la comida).

Wikipedia

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El castigo positivo es un concepto utilizado en la teoría del condicionamiento operante de B.F. Skinner. ¿Cómo funciona exactamente el proceso de castigo positivo? El objetivo de cualquier tipo de castigo es disminuir la conducta que sigue. En el caso del castigo positivo, consiste en presentar un resultado o acontecimiento desfavorable tras un comportamiento indeseable.

Cuando el sujeto realiza una acción no deseada, se aplica a propósito algún tipo de resultado negativo. Por ejemplo, si está entrenando a su perro para que deje de morder sus zapatillas favoritas, puede regañar al animal cada vez que lo sorprenda royendo su calzado. Como el perro ha mostrado un comportamiento no deseado (morder los zapatos), usted ha aplicado un resultado aversivo (regañar al perro).

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